Plan de trabajo 2021-2022 Red Iberoamericana de Universidades comprometidas con la Educación en Derechos Humanos y Ciudadanía Inclusiva

Antecedentes de este proyecto

Principios y valores (marco teórico) sobre el que se sustenta este proyecto

Presentación del programa: objetivos y miembros

Dimensiones y ejes para el desarrollo y consolidación de la Red: formación, buenas prácticas de extensión e investigación.

Puesta en marcha del proyecto durante 2021 y 2022.

Feature Six

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1. Antecedentes

La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) creó en 2014, con sede en la ciudad de Bogotá, el Instituto Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos y Democracia (IDEDH), que ha venido trabajando en acciones relacionadas con la educación en Derechos Humanos, desde la perspectiva de la formación, la investigación y la implicación, buscando la creación y gestión del conocimiento en este campo, así como la divulgación de sus actividades y resultados a las organizaciones gubernamentales y privadas y a los medios de comunicación.

Como se dice en el Programa-Presupuesto aprobado por el Consejo Directivo (Conferencia de ministros y ministras de Educación de los 23 países miembros de la OEI) para 2021-2022, el objetivo de este Instituto es conseguir una Iberoamérica más justa y equitativa, poniendo en valor la paz, la convivencia, la democracia, la ciudadanía inclusiva y la justicia a través de la cooperación en educación, para contar con ciudadanos críticos más comprometidos, tolerantes y solidarios, teniendo como eje la defensa de los Derechos Humanos.

El Instituto se estructura a través de cuatro “escuelas”: Escuela de formación en Derechos Humanos (DDHH) y Derecho Internacional Humanitario (DIH); Escuela de Valores, Ciudadanía Iberoamericana y Convivencia; Escuela de Democracia y Buen Gobierno; Escuela de Protección de los Derechos Humanos en la Primera Infancia.

Dentro de la educación en DDHH, el Instituto se ha centrado tradicionalmente en la formación a docentes, servidores públicos y organizaciones de la sociedad civil, con una oferta incrementada paulatinamente para la comunidad general, en materias relativas a ambas áreas previamente citadas. Para ello, en el nivel de Educación Superior, vertebran su actividad en el apoyo a programas de formación (diplomados, maestrías y doctorados), además de diversos tipos de foros y proyectos de investigación.

Entre las acciones en favor de los DDHH en la región realizadas por parte de la OEI que tenemos que reseñar están los Premios Óscar Arnulfo Romero. Estos nacieron en 2015, en colaboración la Fundación SM, con el objetivo de reconocer y hacer visible el trabajo de instituciones educativas (escuelas) y de la sociedad civil que hayan actuado, de forma ejemplar, en la defensa y en la promoción de los Derechos Humanos a través de la educación.

A partir de esta experiencia exitosa, la Secretaría General y el IDEDH de la OEI, junto con la Universidad Pablo Olavide de Sevilla, como coordinadora académica de este proyecto de la OEI, han creído conveniente potenciar todos estos principios y acciones a través de la creación y puesta en marcha de la Red de Universidades comprometidas con la Educación en Derechos Humanos y Ciudadanía Inclusiva.

La institución universitaria puede integrar los tres ejes de un proyecto de estas características como pocas organizaciones: la formación, la implicación a través de su extensión y compromiso social y la investigación e innovación social, de alto nivel de transferencia y difusión, para generar conocimiento e innovar, gracias al nivel de cualificación de sus expertos y de la capacidad crítica y de compromiso de su alumnado como futuros ciudadanos. Se convierte así en un auténtico motor de proyectos como este, comprometidos con la educación en Derechos Humanos para el desarrollo sostenible y social de zonas deprimidas y con grupos vulnerables a nivel local, nacional, regional e internacional.

2. Principios y valores (marco teórico) sobre el que se sustenta este proyecto

La gran inestabilidad y las recurrentes modificaciones que caracterizan el contexto actual, marcado por la pandemia de la Covid-19, han acrecentado notablemente la brecha digital y social, afectando a los derechos básicos de los más vulnerables (no sólo los políticos, sino también y, sobre todo, los sociales). Esto genera, de una forma concreta, la necesidad de defender la educación y los Derechos Humanos, como la mayor inversión social y como instrumento para romper con las brechas tecnológica, educativa y sociales a medio y largo plazo.

Esta situación de pospandemia ha potenciado la inestabilidad de la Sociedad Digital, que ya pusieron de manifiesto los trabajos de Bauman (2007) y Lipovetsky (2016), entre otros, que ya denominaban a esta sociedad la sociedad líquida o la sociedad VUCA (Volatility, Uncertainty, Complexity, Ambiguity), (Valencia, 2018), afectando sobre todo a los grupos más vulnerables y, por tanto, estableciéndose como un reto prioritario en el camino de la defensa de los DDHH.

Esta dinámica pasa por hacer que los ciudadanos, desde un perspectiva crítica e inclusiva y con alto nivel de compromiso, se conciencien y sean conocedores de los Derechos Humanos, sobre todo los más vulnerables, y de la importancia de la defensa para uno mismo y para el resto de seres humanos, de cara a conseguir el bienestar y la justicia social en un entorno de respeto y dignidad por la persona.

Desde la OEI, hace ya 72 años, se apostó por la educación como la herramienta para esta defensa de los DDHH. Desde el Instituto de Educación en Derechos Humanos y Democracia, se ha estado trabajando en esta línea bajo la idea de que la consolidación de la democracia y la convivencia pasa por la educación en DDHH, entre otros factores como la promoción del buen gobierno, el fortalecimiento de la administración pública, los valores cívicos y democráticos, la protección de la primera infancia, la ciudadanía y convivencia pacífica de los ciudadanos en los países iberoamericanos.

Desde la OEI, se quiere continuar trabajando por ello, dando este paso adelante, avanzando en cooperación, excelencia, profundización y transmisión de conocimiento, lo cual es posible elevando el debate a la Educación Superior. En todas sus etapas, la educación posee un importante papel en la formación en Derechos Humanos, pero es en la Educación Superior donde adquiere una mayor importancia por su capacidad de generación y transferencia de conocimiento e impacto.

En relación con lo ya expuesto y como punto de partida a desarrollar y construir entre todas las universidades miembro de este proyecto, nos basamos en cuatro principios claves:

  1. La cooperación Sur-Sur en Iberoamérica, referida a aquella en la que casi todos sus recursos y actividades cooperadoras proceden de países de la región y los tiene a ellos como únicos beneficiarios. Actualmente, la OEI opera mayoritariamente según esta lógica de cooperación y también primamos en nuestros proyectos metodología de cooperación horizontal. Esto es, se trabaja por aunar, analizar y sistematizar las experiencias exitosas llevadas a cabo en la región y sacar su máximo potencial, promoviendo su réplica por otros actores y en otros países de la región. Esta cooperación horizontal, de igual a igual en red, por parte de todas las universidades pertenecientes a este proyecto se va a desarrollar desde una perspectiva de empoderamiento de los grupos más vulnerables del paradigma definido por Groves y Hilton (2004), tomando ese compromiso desde una perspectiva crítica e inclusiva para los grupos referidos.
  2. La necesidad de que participen universidades concienciadas de la importancia de este compromiso como Universidades Sostenibles, en el marco de la Agenda 2030. Esta idea queda también reflejada en la estrategia de Educación Superior de la OEI para el bienio 2021-2022, la cual guarda el título de Universidad Iberoamérica 2030 y persigue “la construcción de un espacio compartido de Educación Superior e investigación que contribuya al progreso, bienestar y desarrollo sostenible de Iberoamérica, así como al cumplimiento de la Agenda 2030”. Este concepto de sostenibilidad se alinea al de Redcliff (1993), además de a la corriente ecológica social y humanista crítica de autores como Crevente (2007) o Mendoza-Ceballos (2012), que busca integrar de forma holística en las universidades el concepto ecológico con la dimensión del bienestar, equidad y justicia social de Leonard (2011), Holscher (2018) y Kiesnere y Baugartner (2019).
  3. Los Derechos Humanos se plantean en estos proyecto a partir de la Declaración Mundial de 1948 y de las aportaciones del Foro de Monterrey de 2007, como un proceso de cooperación para la construcción en red, entre todas las universidades participantes, en el que se vayan definiendo por consenso los Derechos Humanos preferentes para estas, respetando y respondiendo a la diversidad de las demandas de cada zona local y nacional, en forma de decálogo de DDHH prioritarios y secuenciados a defender por parte de esta Red de universidades. Tendremos en cuenta las diferentes propuestas de las universidades y las generaciones de Derechos Humanos; dentro de ellas, atendiendo a las brechas tecnológicas incluidas en la cuarta.
  4. De acuerdo con esto, se hace necesario en este proyecto tener como eje el compromiso para empoderar a los grupos sociales más vulnerables y cuyos derechos son vulnerados, analizar sus necesidades y ofrecerles los medios necesarios para apoyarles en el empoderamiento de su defensa. Para ello, como dice Leal Filho (2015), la educación, por ser además esta una red configurada por universidades, se visualiza claramente como el instrumento más potente para la concienciación y defensa de las Derechos Humanos en estos grupos, pero no cualquier tipo de educación. Este autor hace referencia a una Educación crítica e inclusiva, capaz de generar un alto nivel de compromiso con su entorno y con este tipo de grupos. Hablamos de una Educación con capacidad de entrelazar en un solo cabo los otros principios de este proyecto: la defensa de los Derechos Humanos por parte de universidades sostenibles, comprometidas socialmente con el desarrollo, la igualdad y la justicia social, y trabajando en red en un modelo de cooperación horizontal que potencie los esfuerzos, resultados e impactos.

Todo ello se desarrolla con la idea de que cada universidad de la Red y esta misma adquieran un papel importante en el desarrollo sostenible social de diversas zonas locales y regionales, mediante tres ejes fundamentales: la formación; la implicación con buenas prácticas de extensión; y la investigación, transferencia y difusión.

3. Presentación del programa: objetivo y miembros

Basado en lo expuesto, la OEI, en su apuesta por la cooperación horizontal sur-sur, bajo el paraguas del IDEDH y con la dirección y coordinación académica de la Universidad Pablo Olavide, propone unir fuerzas a través de la creación de la Red Iberoamericana de Universidades comprometidas con la Educación en Derechos Humanos y Ciudadanía Inclusiva.

El objetivo general de la Red es, desde una educación integral, crítica, e inclusiva, con apertura a toda la región iberoamericana, cooperar en la creación y gestión de conocimiento en materia de Educación en Derechos Humanos mediante programas de formación, iniciativas de extensión universitaria y proyectos de investigación y difusión.

La dimensión universitaria de este proyecto, como se indicaba previamente, puede proveer un reconocible valor en la tarea de proteger los DDHH, generando un verdadero impacto vertebrado en cuestiones como la educación especializada en DDHH de todo tipo de estudiante – potenciales formadores y líderes iberoamericanos -, la generación y gestión del conocimiento desde una perspectiva interdisciplinar y la amplia difusión tanto en el entorno local como en el regional.

En reconocimiento de ello, las universidades que se proponen para formar parte de la Red en su punto de partida son:

  • Pontificia Universidad Católica del Perú (Perú).
  • Universidad Andina Simón Bolívar de Quito (Ecuador).
  • Universidad Autónoma de Asunción (Paraguay)
  • Universidad Autónoma de Santo Domingo (República Dominicana).
  • Universidad Camilo José Cela (España).
  • Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (El Salvador).
  • Universidad de Ambato (Ecuador).
  • Universidad de Buenos Aires (Argentina).
  • Universidad de Cádiz (España)
  • Universidad de Chile (Chile).
  • Universidad de Córdoba (Argentina).
  • Universidad de la República (Uruguay)
  • Universidad de Panamá (Panamá).
  • Universidad de San Carlos (Guatemala).
  • Universidad del Miño (Portugal).
  • Universidad del Rosario (Colombia).
  • Universidad Federal de Paraná (Brasil).
  • Universidad Federal Fluminense (Brasil).
  • Universidad Iberoamericana (México).
  • Universidad Javeriana – Escuela de gobierno (Colombia).
  • Universidad Mayor de San Andrés (Bolivia).
  • Universidad Nacional Autónoma de México (México).
  • Universidad Nacional de Colombia (Colombia).
  • Universidad Nacional de Costa Rica (Costa Rica).
  • Universidad Nacional de Educación a Distancia (España).
  • Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú).
  • Universidad Nova de Lisboa (Portugal).
  • Universidad Pedagógica Nacional (Colombia).
  • Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) (México).

Son universidades que han demostrado un firme compromiso por la educación en Derechos Humanos, participando en el actualmente tan ensalzado camino de la sostenibilidad de las instituciones de Educación Superior, que pasa por el compromiso reticular con la materia tanto en la configuración interna de las universidades como en relación con otras. Por ello, en principio, apostamos por estas instituciones, como una comunidad universitaria en red que crece de forma conjunta en la educación y defensa en los DDHH y la ciudadanía inclusiva.

La universidad que, junto con la coordinación de la OEI por su Secretaría General y el IDEDH, desarrolle la Dirección Académica será la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (España). Según el acuerdo suscrito con la institución, será esta universidad la que prestará apoyo logístico y administrativo, y un profesor que ejercerá tareas de coordinación, así como la financiación correspondiente para contribuir al desempeño y la puesta en marcha de la Red, que realizará a través de la Cátedra Iberoamericana de Educación en Derechos Humanos y Ciudadanía Crítica para el Desarrollo Sostenible.

4. Dimensiones y ejes para el desarrollo y consolidación de la Red: formación, buenas prácticas de extensión e investigación.

Una vez constituida la Red, el desarrollo de sus actividades se llevará a cabo a través de diferentes áreas de trabajo o ejes definidos de manera conjunta y flexible por las universidades miembro. Se proponen los siguientes como punto de partida.

4.1. Creación, desarrollo e impartición de ofertas formativas 

En primer lugar, todos los miembros de la Red compartirán información sobre la formación que ya imparten en materia de educación en DDHH e investigaciones que han finalizado o están desarrollando sobre ello. Esta actividad persigue dos objetivos en dos fases:

  • Primero, la creación de un directorio (documento marco) donde, a partir de la información facilitada por el contacto de referencia de cada universidad en una ficha diseñada al efecto, se recoja información sobre tres campos:
    1. Formación en Derechos Humanos o, en su defecto, educación para el desarrollo, la paz, la convivencia o la ciudadanía, o sobre otros aspectos relacionados con la red;
    2. Intervenciones desde las áreas de extensión académica y social de la universidad en materia de Derechos Humanos;
    3. Expertos y grupos de investigación que realicen una labor investigadora en temáticas relacionadas con los Derechos Humanos. 
  • En segundo lugar, a partir del directorio de estos tres ejes indicados, se realizará un mapeo, elaborado por la Secretaría General y el IDEDH de la OEI y bajo la Dirección académica y coordinación de la UPO, como diagnóstico de fortalezas y debilidades de la red. Con ello podremos desarrollar con las universidades planes estratégicos de desarrollo de la Red, para crecer juntos en este campo. Estudiaremos los puntos en común y aspectos diferenciales entre los programas y la labor de educación en DDHH y ciudadanía inclusiva de las universidades de la Red. Esta dinámica permitirá no partir desde cero, sino observar lo que nos une y lo que nos distingue, además de los vacíos a cubrir en la formación de las materias, y tomar decisiones comunes, en base a este diagnóstico, con el fin de fomentar la extensión y cualificación de la educación en DDHH. Un acercamiento de los contenidos podría promover la movilidad para los estudiantes de los programas de DDHH y ciudadanía inclusiva de las diferentes universidades, con el objetivo de favorecer la integración de conocimientos. De cara a 2022, la propia Red podría presentarse al programa PIMA para optar a ayudas en la financiación de las movilidades.

La creación de nuevos itinerarios en Derechos Humanos es una acción que se podrán considerar y especificar una vez creado el catálogo previamente referido, en diálogo y consenso con las instituciones, y contando con la experiencia del IDEDH.

4.2. Buenas prácticas de extensión universitaria para implicarse en la educación en derechos humanos y creación de buenas prácticas de compromiso social.

Como segundo eje de acción, se sugiere entre las posibles actividades de la Red el apoyo y desarrollo de iniciativas de extensión universitaria de compromiso social con grupos y zonas vulnerables, relacionadas con la educación en Derechos Humanos y la ciudadanía inclusiva. A partir de ese diagnóstico que se haya realizado de los proyectos de las universidades de la Red basados en la implicación en la sociedad local a través de buenas prácticas de extensión, se desarrollará un plan que potencie las sinergias de conocimiento, apoyo e intercambio de expertos e investigaciones entre universidades. Se pretende fomentar el desarrollo local y regional y la equidad e inserción de grupos vulnerables, como resultado del impacto y la potenciación de las actividades de la Red. El objetivo de esta actividad es la potenciación de las acciones que las universidades seleccionadas desarrollen en esa dirección y la puesta en marcha de otras prácticas de implicación en el campo de educación en Derechos Humanos. Estas iniciativas tendrían como destinatarios grupos sociales y zonas en situación de vulnerabilidad, que precisen de especial atención y apoyo (formación, intervención de expertos y asesoramiento e investigación y financiación) en el marco de las acciones del proyecto y bajo los principios y valores consensuados que fundamentan esta Red de universidades. Como indicábamos previamente de forma breve, la dinámica transversal de experticia y conocimiento que conforma el ámbito universitario puede generar un impacto real y positivo en su entorno social, lo cual representa una opción práctica de transferencia del conocimiento.

De cara a reconocer estas experiencias de calidad en el ámbito universitario iberoamericano en materia de educación en DDHH y ciudadanía inclusiva, se propone considerar la creación de unos galardones para premiar y visibilizar las prácticas de calidad de educación en Derechos Humanos en el ámbito universitario de la región. Se podría dar como un reconocimiento propio de la Red y, si fuera posible, como categoría dentro de los premios Óscar Arnulfo Romero, ya insertados en el IDEDH, haciendo una versión Plus de ellos. Ello serviría para la difusión de las buenas iniciativas, que pueden inspirar a otras instituciones y contribuir con la continuidad de estas.

4.3. Investigación, y difusión y transferencia de conocimientos

Tomando en consideración la conexión entre Educación Superior y Ciencia, reflejada en la estrategia Universidad Iberoamérica 2030, se propone, a partir del diagnóstico realizado en cada universidad y como pilar de investigación en este proyecto, la creación de una red de investigadores transnacional sobre educación en Derechos Humanos. La idea sería contar con una línea de investigación común interuniversitaria, que podría especializarse por temática en cada institución de Educación Superior, de acuerdo con los contextos nacionales. Con todo ello se pretende crear un diálogo científico regional sobre la cuestión de los DDHH, aunando esfuerzos para hacer una investigación de calidad y complementaria (conformando un estudio 360º de la materia) y con resultados que cuenten con una vertiente educativa.

De cara a cerrar el círculo de las actividades propuestas, es relevante dotarlas de vías de difusión, comunicarlas local y regionalmente. Con ello se pretende fomentar el acceso al conocimiento creado y gestionado en las instituciones de la Red. De este modo, en base a lo ya realizado en la región y tomando oportunidades ofrecidas por las actividades anteriores, se podría proceder con:  

  • La publicación de informes y artículos a partir del trabajo de la red de investigación, siendo posibles vías el IDEDH, así como la UPO y su Cátedra Iberoamericana de Educación en Derechos Humanos y Ciudadanía Crítica para el Desarrollo Sostenible.
  • La organización de un congreso bianual, como actividad principal de difusión y sensibilización. Sería un foro encuentro para la transmisión de conocimiento proveniente de las instituciones de Educación Superior a la sociedad civil, gestores del ámbito educativo y altas autoridades; a su vez, en la otra dirección, por parte de los actores sociales a las instituciones de Educación Superior, para informar sobre el estado de la cuestión de los DDHH en la región y los retos presentes. El objetivo de esta dinámica bidireccional es fomentar la precisión en la creación de conocimiento en las universidades gracias a la conexión directa con la realidad, a la vez que la transformación de su contenido en un verdadero impacto social mediante la dotación de voz a todos los actores que forman parte de la creación de ese conocimiento, desde los alumnos de los programas hasta los gestores de las prácticas de extensión universitaria. Entre sus actividades podría contarse con conferencias, talleres y grupos de trabajo, entre las que se cuente con la presentación de los resultados de la labor de la red de investigación. Además, se podría tomar como oportunidad para difundir la innovación de las elegidas como mejores experiencias (buenas prácticas) de educación en DDHH y ciudadanía inclusiva en Educación Superior.
  • Así como poner en marcha y potenciar otras iniciativas que puedan surgir de la propia red.

5. Cronograma: Puesta en marcha del proyecto durante 2021 y 2022.

Para comenzar el proyecto (primera etapa), las fases que se proponen son las siguientes:

1ª fase. Hasta el 21 de junio, reunión de constitución de la Red: 

  • Formulación de la propuesta de forma y contenido de la Red.
  • Primeros contactos con las universidades mediante reuniones virtuales.
  • Reunión de constitución de la Red el 21 de junio a las 16.30h (CEST), para la presentación del proyecto por el Secretario General de la OEI y el Rector de la UPO, la explicación del planteamiento del proyecto e hitos de desarrollo junto con el plan de actuación hasta noviembre de 2022, y ratificación de adhesión a la Red por cada rector o, en su ausencia, vicerrector.  

2ª fase. De junio hasta noviembre de 2021, encuentros con representantes, recolección de datos y creación del documento marco:  

A partir de la reunión de junio, se elaborará y enviará el documento marco de la Red, con las aportaciones de cada una de las universidades que se hayan recogido a través de las videoconferencias con sus representantes y de formularios.

Para ello, creemos conveniente utilizar durante el mes de agosto la técnica Delphi, de cara a recoger consensos y discrepancias entre las propuestas de las diferentes universidades en los tres ejes de la red: formación, intervención/buenas prácticas de extensión e investigación. 

Para potenciar la recogida de datos, nos parece oportuno tener un encuentro virtual o presencial (para los representantes que tengan la oportunidad) en dos localizaciones: a) En Ciudad de Panamá, el día 7 de julio, con las universidades de México, Centroamérica y el Caribe; y b) En Bogotá, en la sede del IDEDH, el día 9 de julio, para las de América del Sur, Portugal y España. El objetivo de ambos encuentros es ir explicando la participación de las universidades como parte de la Red de universidades y recogiendo datos para contestar y completar el documento marco.

En septiembre se cerrará este documento con la participación de todas las universidades que lo hayan hecho en tiempo y forma, para presentarlo en la reunión de noviembre.

3ª Fase. De noviembre hasta septiembre de 2022, reunión en formato híbrido en Sevilla para presentar y acordar el documento marco con el plan de trabajo de la Red hasta septiembre del 2022: 

En esta etapa, la coordinación de UPO-OEI deberá potenciar y motivar la realización de las actividades aprobadas en el documento marco presentado en la reunión de noviembre. Paralelamente, se realizará una recogida datos y resultados de las actividades, que sirvan para hacer un seguimiento de cómo está desarrollándose el proyecto.

En este proceso, se seleccionará y convocará expertos en la materia en la región y dentro de las instituciones para formar grupos de trabajo, coordinados por la OEI (SG-IDEDH) y la UPO. Su finalidad será, con relación a las primeras actividades de la Red, identificar lo común y lo diferencial, junto con necesidades ausentes en los programas, y construir sobre ello de forma conjunta. Si se considerara oportuno, el trabajo de estos talleres podría ser temático debido a la amplitud de cuestiones que forman las materias de DDHH. Este trabajo de definición del plan estratégico se asentará bajo los principios de cooperación, flexibilidad y reconocimiento de la diversidad dentro de la Red.

4ª fase. Otoño de 2022, congreso de presentación de resultados del proyecto como fin de la primera etapa, y preparación de una propuesta de planificación estratégica para la consolidación y el crecimiento de la Red:

En otoño de 2022, tendría lugar el primer congreso bianual de la Red, en el que se expondrá la situación de la misma y sus posibles oportunidades, en los tres ejes: a) Itinerarios de formación; b) Experiencias piloto de buenas prácticas de extensión y los resultados conseguidos, con la dotación del premio previamente expuesto; y c) Proyectos de investigación y publicaciones emanadas de las actividades formativas y de investigación de la Red.